Nuestro futuro: ¿con centrales hidroelectricas o candiles

           Nuestro futuro… ¿con centrales hidroeléctricas o candiles?

                                                                                           Ricardo Esmahan

Analizando el estratégico mercado eléctrico del país, se concluye que la oferta pudiera llegar a ser  insuficiente para enfrentar una demanda creciente de los últimos 17 años, con un promedio anual de crecimiento del 5.1%. El desafío del sector eléctrico y sus líderes es responder a ésta creciente demanda, principalmente en los hogares y  empresas, con inversiones de largo plazo.

El potencial natural del país está en la generación hidroeléctrica, que su participación en el mercado representa actualmente el 32% del total generado. Sin embargo, ya que en 25 años no se han construido nuevas presas, no se ha recuperado la racionalidad de estos recursos que tuvieron el 55% de la oferta energética. Hoy, proyectos como la presa El Chaparral son prometedores para ese objetivo.

Lamentable es que a veces la irracionalidad se luzca, con protestas de activistas políticos que pretenden boicotear proyectos visionarios como el Chaparral. Los salvadoreños deberíamos reflexionar el ejemplo de nuestro principal socio comercial que impulsa políticas energéticas en las cuales la inversión en el sector eléctrico es de vital importancia en los Estados Unidos. Revisemos sus grandes rasgos: El Plan Energético del  Presidente Obama mata tres pájaros de un tiro, a) inyectar estímulos económicos, b) reducir la emisión de gases de efecto invernadero, y c) aportar una seguridad energética a 10 años plazo.

El primer objetivo del plan Obama es la creación de nuevos empleos con el sector “verde”, al menos 460,000 en los próximos tres años. El paquete incluye unos $50 billones en proyectos energéticos de corto plazo, $14 billones en créditos para proyectos de energía renovable, $4.5 billones para actualizaciones de la red eléctrica “inteligente”, $6.4 billones para la limpieza de sitios de producción de armas nucleares, $6.3 billones en apoyos estatales de eficiencia energética, $5 billones para impermeabilización y aislamiento en hogares, y $4.5 billones para edificios federales más eficientes en uso de energía. El estímulo también incluye $18.9 billones para “transporte verde”, mejorando el transporte público y ferrocarriles de alta velocidad. Es el primer paso en la inversión de $150 billones a 10 años.

La idea es impulsar la industria de la construcción de Estados Unidos, lejos de métodos tradicionales de construcción y remodelación (¡En 2008 la construcción residencial cayó 27.2%!) tomando un enfoque más verde que incluiría la instalación de paneles solares y sistemas eficientes de aislamiento en casas, escuelas y edificios gubernamentales. Similar esfuerzo al de 1930, la Gran Depresión, cuando el gobierno empleó a profesionales, artistas y trabajadores desempleados para construir parques públicos, pintar murales en oficinas postales y realizar otros trabajos orientados principalmente a mantener ocupada a la gente.

El segundo objetivo del plan energético de largo plazo es eliminar la dependencia estadounidense de las importaciones de petróleo venezolano y de medio oriente, para antes de 2019. Para reducir el consumo de petróleo importado aproximadamente en un tercio, se planea lograr la implementación de una decisión de Congreso de 2007, consistente en incrementar los requerimientos de eficiencia de combustible, a fin que antes de 2020 los automóviles alcancen rendimientos de las 35 millas por galón, comparado a su nivel actual de 27.5 millas por galón.

Volviendo a El Salvador, vemos que durante la década de los 90, los bajos precios de la energía y del petróleo, llevaron a los bancos y los organismos internacionales a desechar la idea de financiar más presas hidroeléctricas. Proyectos como el Chaparral, Cimarrón, Cerro del Tigre y Río Paz han tenido que dormir “el sueño de los justos” y esperar su implementación. No permitamos  que los que se oponen al progreso por ideologías que añora el tiempo de las carretas, eviten la resurrección de los proyectos hidroeléctricos que ayudarán a construir un futuro mejor para nuestro El Salvador.

                                                                                                               resmahan@hotmail.com

                                                                                                                        www.elsalvador.com

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