Este 1 de junio termina un capítulo en la vida de El Salvador, uno de avances y progreso, y arranca otro, de muchas expectativas y desafíos. Ambos capítulos son históricos, ambos tienen una trascendencia mayúscula, pero el momento de traslado de uno al otro coincide, lamentablemente, con un momento sumamente difícil en términos económicos para El Salvador y para todo el mundo.
Los indicadores de la actividad económica revelan sin equívocos que el país pasa por momentos difíciles, ya sea que analicemos el panorama económico a partir de las cuentas fiscales, de los reportes de ventas, de la caída del consumo, de establecimientos cerrando o de indicadores de desempleo. La situación es crítica aquí, como lo es en todo el mundo.
¿Qué debe hacer el nuevo Gobierno? En primer lugar, trabajar más y más duro y pedirle a todos los salvadoreños que hagamos lo mismo. En segundo lugar, abrir más espacios y facilidades para que el sector privado gane confianza y se anime a seguir invirtiendo. No es ningún secreto que muchas empresas están muy pasivas, esperando ver las señales correctas en el tema económico.
Se han dado ya pasos positivos, a pesar que unas señales son generadoras de confianza y otras son generadoras de dudas. Dar mensajes claros sobre temas sensibles como el déficit fiscal y la consecución de fondos internacionales a través de la reestructuración de los compromisos con organismos cooperantes genera confianza
Que ya se conozca el gabinete económico es un paso muy positivo, pues relaja los niveles de incertidumbre que se han estado viviendo en el sector privado. Los nombres que ya se han presentado han despejado el gran temor de las últimas semanas, el temor de que no se contara en las carteras de Estado con funcionarios competentes. Los nombres presentados generan tranquilidad.
Creo que con funcionarios que miren las cosas con una mente fresca, con una visión un tanto distinta, pero bajo un marco de urgencia, de entrada es positivo para el país. Pero hay que decir que en este momento no ayudan ni la soberbia, ni el cambio destructivo, ni las posiciones dogmáticas. Lo que ayuda es la apertura, la colaboración, la transparencia y sobretodo la energía innovadora.
Ahora que ya se conoce quien dirigirá el Ministerio de Economía, debo decir que me parece una decisión atinada. Héctor Dada Hirezi es un hombre serio, que hace las cosas con rigor técnico y tiene experiencia. El reto que le espera es grande y por ello le deseo éxito en su gestión. Confío, por el bien del país, que hará un trabajo profesional, transparente y con plena visión de país.