En momentos de crisis, hay dos fenómenos de estabilidad económica de país a los que debemos colocar atención: la sostenibilidad en momentos difíciles de la micro, pequeña y mediana empresa (lo que conocemos como MIPYMES), y la creación de nuevos negocios a partir de la cesantía de muchos profesionales que han quedado sin empleo en los últimos meses. Actualmente, la gran mayoría –174 mil 406 unidades—de empresas son MIPYMES.
Sobre la sobrevivencia de las MIPYMES en tiempos turbulentos, primero debemos decir que estamos hablando de 545 mil entes productivos, entre empresas pequeñas o personas naturales. Sobre el fenómeno de profesionales que están contemplando emprender su propio negocio no hay cifras oficiales. Lo que se sabe es que muchas empresas, por reducción de costos, han dejando marchar a profesionales competentes y no todos pueden reubicarse.
Para ambos fenómenos hay una estructura gubernamental a la cual acudir, una red de apoyos (http://www.conamype.gob.sv/programas.php) que van desde inteligencia de mercado para descubrir nuevas posibilidades de venta de un producto, hasta una Escuela Virtual para aprender de buena gestión o finanzas o un programa de financiamiento de proyectos tales como FONDEPRO o el FAT. Estos últimos son mecanismos de financiamiento amigables y accesibles.
Es importante mencionar que en una crisis como la que estamos viviendo, una empresa pequeña o mediana tiene mayor flexibilidad que una empresa grande. Esa flexibilidad por tamaño le permite maniobrar con agilidad y adaptarse mejor a las nuevas circunstancias porque su estructura de costos es más fácil de manejar, su personal es pequeño y sus operaciones no son sofisticadas.
Por eso no extraña que de las empresas que están exportando aprovechando las ventajas del Tratado de Libre Comercio son en un 78% MIPYMES. 23% de esas empresas son pequeñas empresas, y 47% son micro empresas. Si se puede exportar, y si puede la exportación ser un vehículo de sostenibilidad para las MIPYMES. Pero para ello, tenemos que apoyarlas.
Hay que señalar que las capacidades de gestión, las posibilidades de reinventarse, de buscar mayores eficiencias o la posibilidad de encontrar nuevos mercados son factores importantes para sobrevivir, y aquí es donde entidades como CONAMYPE pueden ayudar. CONAMYPE (http://www.conamype.gob.sv) es una entidad técnica adscrita al Ministerio de Economía, que tiene muchas soluciones para las MIPYMES.
De igual forma, instancias como el Banco Multisectorial de Inversiones (BMI) (https://www.bmi.gob.sv), los Centros de Desarrollo de Negocios (CDN), los Centros de Desarrollo Artesanal (CEDART), ONG’s como FUNDAPYME (http://www.minegocio.org.sv/) tiene diversas herramientas, programas y recursos para apoyar a MIPYMES existentes o para orientar a todos aquellos salvadoreños que quieren iniciar su pequeño negocio.
Aún en momentos de crisis se pueden encontrar oportunidades, lo que se requiere es la voluntad de hacerlo, los apoyos oportunos, y la disciplina para hacerlo bien, analizando bien las características y condiciones del mercado.